viernes, 10 de octubre de 2014

La Electronegatividad de Nuestras Vidas

Alguna vez nos enseñaron ese concepto en el colegio, para aquellos que ya superaron ese nivel académico. Otros, quizá lo vayan a ver y se adentraran a analizar un poco más sobre la palabra. Otros dirán: "Ah, es pura química, que mamerto esto" -(¿Acaso el blog no es sobre algo relacionado?), pero muy seguramente no le habían encontrado análisis a esa idea, que alguna vez acuñara el señor Pauling, en los tempranos años 1900, sirviera no solo para hacer más fácil la clasificación de los elementos químicos sobre la tabla periódica (Hay una historia ridículamente romántica sobre ella en la tercera "pendejada" escrita aquí. Tómese el tiempo para buscarla); pero también para dar una mirada que va un poco más allá de lo que se pudiera plantear en el ángulo meramente científico.

Técnicamente, la electronegatividad es la capacidad que tiene un átomo de atraer los electrones de otros átomos para formar enlaces químicos, haciendo que estos le generen a los átomos que lo forman, una mayor estabilidad que cuando se encuentran libres en lo que llamamos "estado fundamental". Bien, técnicamente nuestra vida se la pasa de esta manera: somos átomos, ¿verdad? Estamos hechos de electrones también, ¿verdad? Entonces, ¿no aplicaría para nuestra vida el mismo principio no solamente desde lo químico?
Ciertamente sí. Lo hace.

Y podemos dar claridad que hay muchas personalidades "electronegativas" en nuestra sociedad, y no hay que dejarnos confundir por el término, porque esas personalidades están lejos de ser tan negativas como pareciera. Si poseer la cualidad de electronegatividad es poder atraer, entonces nosotros tenemos esa capacidad.

Las personalidades como más electronegativas, podríamos llamarlas "fluoradas". Atraen a todos, debido a su gran capacidad de asombrar, de generar expectativa, cual átomo de flúor, quien con facilidad corrompe hasta la mente más poderosa, así como el HF (ácido fluorhídrico) puede derretir el vidrio. Esas personalidades tienen poco como material físico y se conforman con solo tener la atención de todos y a veces esto les perjudica, pero pueden maravillar la gente. Sin duda este tipo de personalidades son efusivas, son tranquilas, pero vigorosas al momento de demostrar lo que pueden hacer. Las poseen personas que saben hacia donde van, extrovertidas, animadas y llenas de compartir con el mundo lo que saben.

Las personalidades de electronegatividad media, podríamos llamarlas "transitivas o de transición" y logran tener menos atracción sobre la gente, pero tienen una cualidad de estar cargadas de diversidad de ideas y suelen ser personas creativas, que muestran soluciones rápidas, pragmáticas y llamativas. Varían demasiado, y a veces sus fluctuaciones de ánimo son notables, pero no dejan ver eso ante los demás, ya que logran atraer muchas personas. Personas así, meditan sus decisiones, pero toman riesgos; apoyan a otros a hacer sus capacidades más notables y a desarrollar potencial que otros no logran descubrir por sí mismos. Son camaleónicas ante cualquier adversidad (basta con ver los 5 estados de oxidación probables del manganeso, que es uno de los metales que forma algunos de los cristales más sorprendentes de la naturaleza) y eso las hace llamativas y logran capturar la atención electrónica de otras personas.

Y no todo puede ser genial, las personas de baja electronegatividad estarán presentes. Serán denominadas personas "alcalinas". Son personas que fácilmente dejan ir las oportunidades y viven en constantes cambios, pero no encuentran conformidad con ello. Aunque son personas que pueden tener una alta nobleza y un corazón notable y puro, se debaten entre decisiones simples o abstención por demostrar ser llamativo. Si los elementos químicos que son de baja electronegatividad entregan poco para estabilizarse, las personas con este tipo de personalidad también; entregan poco y se conforman con hacer mínimo esfuerzo para lograr avanzar. Puede que hagan las cosas bien, pero el empeño a su actuación no siempre es acorde con su deseo de ir más allá de sus límites y, aunque no son personas de las que uno deba alejarse, son personas por las que uno trabaja un poco más y quisiera igualar al menos al nivel descrito anteriormente.

Queda pues solo una pequeña idea, vagamente abordada, de lo que puede ser una personalidad electronegativa. (Repito, que la palabra negativa no os engañe). Nosotros somos capaces de generar atracción en los demás por nuestros objetivos, deseos, metas y propósitos. Solo nos falta mostrar la energía correcta y las ideas claras todos los días. Nosotros podemos ser fáciles de clasificarnos en alguna de esas tres formas de ver las personalidades, pero también podemos hacer transiciones entre ellas cada día (los electrones siempre saltan de niveles más altos a más bajos y viceversa por todas las fluctuaciones de energía que puede sufrir un átomo), y de la misma manera somos capaz de controlar nuestra vida y nuestros átomos.

¿Qué nos queda por descubrir en una idea tan sencilla, que hasta podría ser digna de un libro de Paulo Coelho? Bien puedan echarme un baso de óxido de dihidrógeno en la cara, ya que lanzar productos químicos a la cara está muy de moda en estos días por estas tierras, pero la idea después de todo no suena descabellada. Siempre hemos buscado atraer a nuestros jefes, a nuestra familia, a las personas que amamos, a nuestros amigos. Todos ellos tienen átomos, todos nuestros átomos terminan por conectarse en vida y se separan en nuestra muerte. Saber qué tan electronegativos somos no solo nos hará vivir una vida plena, sino también saber que entre cada contacto con esos átomos y esos electrones, perpetuamos la interacción del universo, perpetuamos su desorden queriendo crear orden en nuestras vidas y le damos sentido a ser de algo tan pequeño como un electrón, y de algo tan grande como es ver a la persona que quieres cerca tuyo, atrayendo tus electrones, así como tú puedes atraer los de esa persona.

viernes, 27 de junio de 2014

Las Hermanas del Placer Molecular

En una familia química muy bonita, convivías tres hermanas, todas muy hermosas que eran la sensación entre la sociedad química de un pueblo olvidado llamado Polifenol. Estas chicas eran la sensación por ser muy parecidas, pero no eran gemelas aunque todos pensaran que sí. Sus nombres eran Nicotina, Cafeína y Teobromina. Las tres hermosas señoritas habían nacido apenas con dos años de diferencia cada una, pero realmente tenían la misma altura y contorno facial y corporal. Lo único que las diferenciaba era su cabello.

Nicotina, generalmente era la que vestía más sencillo y era la mas sobria, tanto, que todo mundo pensaba que era hasta cierto punto arrogante, razón por la cual no tenía muchos amigos, o al menos se había hecho amigos de un grupo de compuestos en los que mucha gente desconfiaba. Tenía 18 años, y a pesar de su sencillez, nunca ocultaba su belleza. Su cabello era negro con tizne azulado, ojos oscuros y piel muy blanca. Decía que quería invertir su vida en algo que a gente disfrutara, que disfrutaran de ella y nunca la olvidara, que se convirtiera casi en un vicio ligeramente tóxico, pero que a la vez le diera placer a las personas. Era su gran sueño.

Cafeína, quizá las más bella de las tres hermanas, tenía un carácter más alegre. Solía ser la que más amigos tenía de las tres hermanas y era, por supuesto, más invitada a salir. El Sr. Xantófilo, su padre, no veía con buenos ojos que su hija saliera tanto, sin embargo, confiaba en su buen criterio y también en sus amistades. Nunca se había metido en problemas a pesar de su repetidas ocurrencias que la había llevado en algunas ocasiones a tener diferencias en el colegio. Tenía 16 años, cabello castaño con pequeños destellos cobrizos, un aroma muy agradable al pasar. La recuerdo cada vez que me miraba porque me enamoraba al entrar por mis ojos. Vestía siempre diferente, de mil maneras y en todas nunca desaparecía su olor característico. Su ropa incluía muchos accesorios y amaba ponerse gorros cuando salía en las noches frías. Siempre se vio bella. Su gran sueño siempre radicó en querer ser un sabor inolvidable, que la gente disfrtara y que no solo conocieran su aspecto alegre. Ella también deseaba ser seria, tener su propio negocio y ayudar la gente de su comunidad. Tenía la energía, el carácter y, aunque la paciencia no era su don, aprendió en la búsqueda de sus ideales que era una de las cosas más importantes para lograr la calidad deseada en sus sueños. Tenía 16 años cuando la conocí.

Teobromina, ella quizá nunca me llamó tanto la atención, ya que su edad -14 años, no daba pare pensar cosas malas. Y efectivamente, su nobleza era incomparable. Amaba a los animales, aunque no le iba muy bien en clase de biología. No le gustaba mucho esa parte de trabajar con microscopios y bacterias, pero disfrutaba de las clases de educación física. A pesar de su corta edad, su belleza se trasladaba a su cuerpo de una manera que casi pareciera que hubiera nacido así con el. Era de tez morena, cabello café claro y ojos azules. Solamente su sueño radicaba en convertirse una mujer que pudiera ayudar a la gente a estar más feliz. Pensaba que en la medicina o en la psicología estaría su futuro. Pensaba de manera muy acertada para una mujer de su edad. Crucé algunas palabras con ella y aún recuerdo que su aroma era suave, con el toque de la vainilla y un olor a selva atractivo, tanto como el de su hermana Cafeína.


Las tres hermanas lograron cumplir su sueño y cada una vive aún, ya que fallecieron las tres en un trágico accidente automovilístico...






Sí, la vida no siempre es justa...




Aunque sus esencias aún viven.


Nicotina es parte de lo que da el placer más mundano: Alcanzó a fundar una fábrica de químicos donde fabricaban cigarrillos, insecticidas y medicinas. Sufrió demandas por malas prácticas, ética médica y otros. Nunca nadie pudo probarle nada. Jamás se casó, pero vivió absorta en un gran poder que domina a muchas personas hoy en día y domina la diversión distorsionada de muchos.

Cafeína pudo establecer un proyecto de producción de plantas con propiedades medicinales importantes y hasta casi entra a pedirle a su hermana Nicotina algo de ayuda al comercializar sus ideas. Nicotina no aceptó, pero Cafeína siguió y se convirtió en secretaria de agricultura de Polifenol, su ciudad. La posicionó como una de las ciudades más limpias en cuanto a agricultura, aunque esto contrastaba con el accionar de su hermana mayor.

Teobromina, por su parte, se dedicó a la medicina, como en un principio había deseado, y encontró que el chocolate podía hacer que la nobleza de la gente aumentara. Con ello, ideó una manera de poder incluirlo en la dieta de sus pacientes de manera segura y así los trataba. De la misma manera, había logrado establecer una compañía de salud muy respetada en su país.

Decidieron reunirse para el cumpleaños de su padre. El número 60 de aquel viejo Señor Xantófilo que lastimosamente no pudo controlar el auto en el que iba con sus hijas gracias a la imprudencia al volante de uno de los operarios de la compañía de Nicotina.

                                              *                             *                            *

La muerte y sus vicios.