miércoles, 9 de diciembre de 2015

Dave "Oxitocina" y Los Dopamina: El Tour de La Felicidad

La música hace felices a todos, en especial a aquellos que parecen no tener un camino muy claro, pero que creen que cada día está hecho para las hazañas y para lo bueno de vivir.

Esta parece ser la historia de Dave Wilches, un chico que crecía feliz escuchando muchos géneros musicales, después de todo, sus padres tenían esa vena artística muy clavada en su ser, ya que su padre era artista plástico y su madre había dedicado su vida al diseño gráfico. Normalmente, no veía a sus padres ya que uno estaba trabajando en su taller, intentando descrestar a la burguesía de su ciudad, a quien no le temblaba pagar altísimas sumas de dinero por sus obras de arte, y su madre pasaba horas siendo la jefe publicitaria de una compañía de marketing internacional, con sucursales en los cinco continentes. Dave, era pues, de una familia acaudalada, que podía correr con cualquiera de sus caprichos, aunque él muy bien sabía de ser una persona austera y respuetuosa. Eso lo aprendió pasando bastante tiempo en la casa de uno de sus mejores amigos.

Marcelo se llamaba este chico, no tenía los mismos lujos de Dave, pero vivían cerca, en dos barrios diferentes separados por un prado que era muy bello, desde que habían nacido los dos. Se conocieron cuando su madre, la de Dave, en uno de esos días donde tuvo tiempo para compartir cuando tenía no más de 5 años, jugaron por varias horas en un parque cercano al barrio donde vivía Marcelo. Ambas madres, se sentaron en una banca, viendo por horas jugar a estos chicos; la felicidad parecía lo único que reinaba en ese instante.

Sin embargo, el abandono de mucha gente hizo que ese pequeño parque se entregara a la hierba, a la hojarasca muerta, un olor a taninos inconfundible, que Dave, en un futuro no muy lejano, se llevaría como último aliento.
Dado a esto, Dave aún iba mucho a la casa de Marcelo, ahora ambos con 16 años, estaban a punto de graduarse del colegio, y Dave estaba teniendo bastantes problemas con varias asignaturas: química era su némesis, porque no entendía nada sobre los alcoholes y las aminas, ya que el Profesor Acosta, el que más odiaba en el colegio, se la tenía "cargada". Marcelo lograba ayudarle con su tarea, para que al menos pudiera aprobar. Normalmente, la pasaba todo el día allí con Marcelo. Era feliz, porque habían empezado la idea de formar una banda, donde Marcelo era un virtuoso baterista, y sus padres, con gran esfuerzo lograron darle su instrumento como regalo de cumpleaños número 15 y Dave, una gran voz y además, había aprendido a tocar el bajo gracias a unos Blu-Ray que su papá le dio de cumpleaños con el ánimo de evitar frecuentemente sus salidas a la casa de Marcelo, pero que finalmente detonaron en la formación de la banda, que su papá no tuvo más remedio que aceptar.

Marcelo siempre temía por la seguridad de Dave, y siempre lo acompañaba de regreso a su casa, inevitablemente pasando por el parque de sus recuerdos infantiles más felices, pero hoy convertido en un lugar propicio para el refugio de vagabundos y drogadictos, que se estaban haciendo adictos a una nueva droga que aparecía en la ciudad y que los medios se habían encargado más de promocionar que de restringir, al mencionar sus efectos como "Extrema felicidad hasta el punto de provocar alucinaciones cargadas de iluminación".
Unos meses después de la aparición de esta droga, algunas personas empezaron a registrar ceguera permanente y daños a nivel orgánico irreversibles. Algo que ni la misma cocaína podría superar en niveles más puros.

Marcelo y Dave ya se habían topado en algunas ocasiones con algunos "junkies" del parque, pero no les habían hecho nada, salvo darles unos sustos impresionantes, porque salían de entre la maleza sin ningún indicio, y sonreían inevitablemente, sin producir carcajada alguna. Los efectos de esta droga eran silenciosos, pero muy adversos.


                                                    *              *               *

Un día que Dave invitó a Marcelo a su casa, después de largas negociaciones con sus padres, le mencionó la idea de formalizar una banda tan pronto como su graduación se diera por hecha de la escuela. Marcelo no dudó en dar respuesta positiva y empezaron a buscar entre sus amigos de redes sociales, un guitarrista y un teclista. Ambos deseaban formar una banda de hard rock que incluyera elementos representativos, y durante un mes (tiempo para el cual había pasado su graduación) encontraron a los nuevos integrantes: Jonás y Claudio. 
Jonás vivía algo retirado de la casa de Dave, pero no escatimaba sus esfuerzos en llegar a ensayar con ellos. Había ingresado a la escuela de música de la ciudad y estaba orgulloso de mostrar su talento en la guitarra, del cual Dave y Marcelo quedaron descrestados en la audición hecha en cada de nuestro protagonista. Claudio, por su parte había recibido un teclado de su abuela que vivía en Italia, pero solo lo empezó a usar hacía dos años. Sin embargo, su destreza era fascinante y había logrado enamorarse de su instrumento por la variedad de efectos que lograba mezclar. Sin duda, el grupo sería sensación.

Muchas horas de ensayo y buenos contactos del papá de Dave les dieron la oportunidad de tocar en varios lugares, aún siendo menores de edad todos, excepto Jonás, quien ya era mayor de edad. Muchas tabernas, cafés y bares dieron rienda suelta al talento de todos, pero en especial a Dave, quien tenía un rango vocal asombroso, del cual Marcelo siempre había quedado encantado y que lo hacía fortalecer su amistad. Estaba muy orgulloso de haber conocido a alguien como Dave.
El nombre del grupo había sido algo muy suelto, un comentario que Marcelo hizo a propósito para burlarse de la dificultad de Dave para aprobar química, cuando en una pregunta del examen final erró en nombrar las "hormonas de la felicidad": Oxitocina y Dopamina. Los nombres enfurecieron en un principio a Dave, pero luego hizo dos conexiones: La primera, fue encontrar que sería un buen nombre para la banda: "Dave Oxitocina y los Dopamina". La segunda, fue saber que la droga de la que alguna vez había escuchado era una combinación poderosa de ambas, a la que llamaron "Dopaoxicina". Definitivamente era una idea loca de Dave, pero funcionó. El nombre sonaba a pura banda country de los 70's, pero ellos estaban ciertamente dominando el aire hard rock de su ciudad. Muchas exitosas presentaciones llegaron a oídos de unos cuantos cazatalentos, quienes no se resistieron a ofrecerles montones de cosas para ser las nuevas estrellas del país.

Los padres de Dave, Marcelo, Jonás y Claudio se vieron forzados a reunirse por insistencia de cada uno en la casa de Dave (que era la de mayor tamaño), para decidir que hacer ante una interesante propuesta que había llegado de una disquera: Protozooario Records. Esta propuesta incluía llevarlos por todo el país y una visita internacional a 2 países de lograr ventas para disco de oro (10.000 copias), un manager, bus de transporte, alojamientos pagos y el 45% de las ganancias de presentaciones y ventas de discos. Nadie había hecho mejor propuesta, pero había una larga inversión por parte de ellos, pues debían tener listas sus visas, pagar sus seguros médicos y buscar un transporte adicional para sus familiares, si querían acompañarlos en la gira. Al final, todos llegaron a un consenso y se pudo firmar el contrato con la disquera.

Todos estaban animados por todo, y empezaba todo muy bien. Ensayos, presentaciones, la grabación del disco, la gira de medios... Todo estaba saliendo de maravilla para Los Dopamina, quienes había tomado los problemas de la calle como referente a sus composiciones. Claudio y Jonás, quienes eran mayores habían afrontado experiencias crudas y les servía como combustible para las voces de Dave, quien devolvía su asombro con más vehemencia en su potente voz. Había mucha buena energía y más con el nombramiento de la banda para ser parte del cartel del Festival Rock de la ciudad y la salida de su disco a la venta.

Sin embargo, la energía de Dave se agotaba fácilmente, y más cuando después de un año de duro trabajo, sus padres deciden acabar con su matrimonio, tras una clara infidelidad de la madre de Dave con su jefe y que su padre sospechaba desde hacía un par de años. El corazón de Dave quedó destruído al saber esto.

No halló más respuesta que correr hacia la casa de Marcelo para desahogarse, no sin antes tener que pasar por el parque que le había dado felicidad hacía muchos años. Las hojas secas parecían charcos de crudo, que desprendían oloroso tanino y la densa bruma provocada por la lluvia, hacía difícil la visual de los estrechos senderos del parque. Dave chocó abruptamente con uno de los drogadictos, y logró reconocerlo. Era un personaje al que llamaban "El Hostias", porque cada vez que se drogaba con la dopaoxicina, gritaba "¡Hostia! ¡Qué bella luz!", sin importar estar en la noche más oscura de luna nueva en el lúgubre parque. De sus callosas manos que tanteaban torpemente sus bolsillos, producto de la ceguera parcial que ya había causado esta droga, sacó una papeleta blanca, que tenía escrito: "¡Hostia! Be Happy!". Dave reconoció que esa papeleta la había visto alguna vez como escombro de los toques que había realizado unos meses antes. El "Be Happy!" era la forma en la que se disfrazaba la dopaoxicina que le lanzó el Hostias a sus piernas, mientras Dave se recuperaba del golpe. El drogado vago se marcho saltando de alegría, empapando más a un confundido Dave, quien no sabía qué hacer ante rara aparición y suceso. En su cabeza solo rondaba la idea de la separación de sus padres.

Dave guardó la papeleta en el bolsillo, y siguió su camino a casa de Marcelo, quien no dudó en prestarle ropa seca al llegar a casa, le ofreció algo caliente y le pidió a Dave que contara todo. Éste no dudó en decirle el inconveniente que sus padres sostenían, pero omitió el encuentro con el Hostias, solo por no escuchar otro de los sermones amistosos pero contundentes que solía tener Marcelo para con él. Finalmente, cuando Dave encontró calma, después de varias lágrimas que salaron su garganta mientras relataba lo sucedido, fueron a dormir, ya que la mamá de Marcelo, desconsolada, no encontró más remedio para evadir la preocupación de su hijo que adecuarle una improvisada cama a Dave.


                                                   *                *                *


Una semana después, y con lo padres de Dave resueltamente separados, llegaba una noticia asombrosa para Los Dopamina: su manager les reportaba la venta de 15 mil copias de su disco "Felicidad Nocturna", que tenía 10 canciones y que había sido una sensación en ventas, no solo en la ciudad, sino en el país. Tendrían homenaje de disco de oro por parte de la disquera y su gira arrancaría la siguiente semana. Dave y los chicos estaban felices y celebraron juntos con una cena en un restaurante y las novias de Claudio y Jonás, quienes habían logrado atraer a las chicas de manera sencilla. Dave y Marcelo no contaban con igual suerte; típico de los bateristas y bajistas.
Fueron a un bar, bailaron toda la noche y regresaron, después de muchas copas a la casa. Dave acompañó a un ebrio Marcelo. Entró y lo puso en su cama. Nadie despertó en la casa para agrado de Dave, quien salió sigilosamente y tomó rumbo a la suya. Hacía bastante frío esa noche así que no tuvo más remedio que poner sus manos empuñadas dentro del bolsillo de su chaqueta y enfrentar el lúgubre parque, que no se veía tan oscuro por la luna llena que asomaba por esos días cargados de emociones. Sintió que en su bolsillo izquierdo había algo y lo sacó... Inmediatamente reconoció la papeleta con el "Hostia! Be Happy!", se detuvo por unos dos minutos a contemplarla. Jamás le había abierto desde hacía 3 semanas. Su gira empezaría en dos días y no recordaba haberla dejado en su chaqueta. No podía decidir qué hacer con ella.

Llegó a su casa, casi a las 4 am, cansado, tomó algo de agua y fue a su habitación. Contempló nuevamente la papeleta en su nochero por varios minutos, hasta abrirle y notar su contenido. Era un polvo rosa fino, ligeramente cristalino, con un olor único. Dave recordó que amaba el olor de las pinturas de su padre cuando entraba a su taller y se quedaba dormido mientras él hacía su trabajo. Ese olor vino a la mente. Luego percibió otro aroma, el del mango, su fruta favorita, que la comía de todas formas. De hecho, en el colegio alguna vez le llamaron "manguito", porque solía siempre llevar de pequeño un mango en su lonchera. Nunca le molestó dicho apodo. Finalmente llegó el olor de las cuerdas de su bajo, que si bien no le gustaba, lo aferraba a la música y a sus amigos, quienes lo fortalecían.

Cerró la papeleta de inmediato, su padre tocó la puerta y preguntó si estaba bien. A lo que respondió con un "Sí, viejo. Estoy bien". Luego fue a dormir, confundido. Mucho más de lo que había estado en toda su vida.


                                                            *            *             *

Dave despertó casi a la noche de ese día. Tenía montones de llamadas de sus amigos y su madre, pero no se había dado cuenta de ello, a pesar que notó que su teléfono no estaba en modo silencio. Le pareció raro y se sentía lleno de energía; también notó que había tenido una noche perfecta de sueño, sin interrupciones, ni siquiera por un sueño o pesadilla, las cuales se habían vuelto recurrentes desde la separación de sus padres. Pasó el fin de semana en casa y alistó todo para el inicio de la gira. Él mismo sugirió al manager de la banda que la llamara "Tour de La Felicidad", por mantener relación con su disco.
Fueron días bastante duros para Dave y Los Dopamina. Recorrieron toda la geografía de su país en bus, lo que fue una experiencia asombrosa y se presentaban en lugares donde eran aclamados por públicos no tan numerosos, pero suficientes para hacerles creer que eran un banda importante. Giras de medios, ruedas de prensa y todos los pormenores relacionados a una banda de rock eran el cotidiano de Dave y sus amigos.

Dave y su banda tenían una presentación como banda de apoyo de un artista internacional, y se sentía muy agotado. Se puso la chaqueta de sus días tristes, como por no desentonar con el ambiente, y volvió a encontrar la papeleta en su bolsillo izquierdo, como ocurrió en la ocasión anterior. Ni siquiera recordaba cómo había llegado ahí, pero no dudó en contemplarla como antes. Abrió la papeleta y sintió los mismos olores de aquella madrugada en la que algunas copas habían afectado su entendimiento. Aspiró una cantidad generosa del polvo en la papeleta y salió al escenario. Marcelo, Claudio y Jonás ya lo esperaban y empezaron su presentación.

Todo fue pura energía y magia, como nunca había sentido Dave mientras se presentaba. Todo lo veía con mucha luz y la gente del público se hacía muy numerosa. Utilizó cada rincón del escenario para cantar en un tiempo de 30 minutos, pero que para Dave fueron como 3 horas. Al final, la banda bajó con petición de quedarse más tiempo. Hasta incluso, el manager de la banda internacional pidió que los siguieran su tour, por algunas paradas más en el país, a lo que el manager de Los Dopaminas no dudó en aceptar. La banda quedó sorprendida con la actuación de Dave. Marcelo estaba llenando de halagos a su mejor amigo, el cual solamente dijo: "tú estuviste grandioso, Marc. Fui feliz tocando allí contigo".

Dave durmió esa noche con sueños bastante felices: muchos encuentros y momentos locos con Marcelo, su primer beso, el día que su padre le regaló el bajo, su primera presentación. Incluso, algo que él ni siquiera había presenaciado: soñó la boda de sus padres. Ese sueño le perturbó bastante, y cuando despertó, estaba en el bus, camino hacia otra ciudad, mientras sus amigos ya almorzaban. Lo aplaudieron al despertar y se sentó a comer con ellos, no sin antes esperar el comentario de Claudio sobre la comida del tour: "Dave, si no vas a despertar temprano, avísame para comerme tu desayuno".


                                                          *            *              *

El Tour de la Felicidad siguió su camino, con grandes presentaciones, que estuvieron acompañadas de buenas bandas de la escena y más esporádicas aspiradas de Dave a la papeleta con el polvo rosado. Todo eso fue bello y para Dave la felicidad durante sus presentaciones y su sueño estaba provocando preguntas en la banda, sobretodo de parte de Marcelo, quien veía con preocupación las excesivas horas de sueño de Dave, que incluso, tuvo un momento en el que despertó justo 5 minutos antes del concierto que tenían en otra ciudad. Fue perfecto, pero Dave quedó deshecho, poco después de la presentación, para regresar a la cama.

Las últimas presentaciones llegaron y estuvo bien, Dave incluso se levantó un día y propuso en la prueba de sonido una canción que había escrito antes de conocer a Claudio y Jonás. La canción gustaba mucho y la ensayaron. Marcelo dijo que estaría muy bien presentarla en su cierre de gira, lo cual hicieron. Esa canción enmudeció a la gente, pero la ovación del final fue tremenda y ellos no lo creían. Dos años les había tomado labrarse una reputación que no muchas bandas podían crear.

El regreso a su casa fue lo más esperado. Jonás y Claudio eran esperados en el la disquera por su novias y familiares, Marcelo por sus padres y Dave solo pudo contemplar la escena de sus amigos, no sin antes despedirse. Los padres de Marcelo se ofrecieron a llevarlo, ante lo cual el se negó amablemente al decir que ya había pedido un taxi y que su padre lo esperaba en un restaurante, fingiendo una falsa llamada.

Se marchó en el taxi, y sugirió como rumbo su casa, a la que ansiaba llegar para dormir, pues su cansancio era exacerbado respecto al de sus compañeros de banda. Sin embargo, al pasar por la calle cerca del parque lúgubre, pidió al taxista que se detuviera. Pagó la tarifa, y se sentó en uno de los columpios del parque. Sacó del bolsillo izquierdo de su chaqueta la papeleta y notó que estaba vacía, sin residuo alguno del polvo rosa que lo había hecho un hombre único en el escenario, que le había dado portadas en varias revistas y diarios (aunque no en primera plana), pero sí en las secciones de espectáculo. Esto lo hizo resolver quedarse en el parque por varias horas, esperando por "El Hostias". Apagó su teléfono para no ser perturbado por nadie. Solo estaba con su bajo y su maleta.

Pasaron muchas horas, hasta incluso llegar la madrugada, donde el frío era tremendo, hasta que vio una pequeña fogata al fondo del parque y decidió acercarse, olvidando su maleta y su instrumento. Al llegar, vio una sombra y efectivamente era la persona que buscaba: "El Hostias". Una capa negra, gruesa barba, sonrisa desgastada y amarilla, los músculos de su cara tensos ante la sonrisa y su ceguera más avanzada que nunca, pues era obvio que no se había percatado de la presencia de Dave. Sin embargo, volteó a mirarlo, pero ignoró nuevamente su presencia. Se mantenía cerca de la llama para evitar el frío y era notable que estaba nuevamente bajo los efectos de la dopaoxicina.

Dave no dudó en ponerse en frente hasta que El Hostias lo chocó nuevamente, al sentir su presencia, mandó sus mano derecha al bolsillo derecho, en esta ocasión. Dave esperaba emocionado ese mismo momento en que recibió, casi que por accidente, esa papeleta con el polvo rosa, pero para su triste sorpresa, El Hostias sacó el mango de un punal, que habilidosamente activó y con el que cortó la garganta de Dave de un solo movimiento seco, que ni el viento retrató con sonido. Dave abrió los ojos súbitamente y su respiración empezó a entrecortarse. Cayó de rodillas ante las piernas de El Hostias y se fue inclinando levamente, sangrando en su playera blanca y sobre su chaqueta oscura, hacia el bolsillo izquierdo de su improvisado atacante. Logró con sus fuerzas, extraerle una papeleta del bolsillo, que tenía la misma inscripción de la primera. Su respiración era más errática, pero logró derramar algo del polvo blanco, ahora en su mano derecha, que estaba libre. La izquierda sujetaba al enceguecido Hostias, quien ahora daba pasos hacia atrás.

Dave, logró poner en sus manos algo del polvo e inhalarlo. Recordó el olor del mango, las cuerdas de su bajo y las pinturas de su padre. La sangre le llenaba los pulmones, pero aún así el aroma era perfecto. No soñaba, pero todas las imágenes felices aparecieron, la dopaoxicina hacía efecto de manera inmediata y Dave entre balbuceos, sonrisa clara, encotraba como sus músculos se tensaban hasta finalmente volver al recuerdo de la boda de sus padres, con el que finalmente dejó escapar su último aliento.


                                                    *                *               *

Marcelo estaba más preocupado que de costumbre, y luego de ver que su amigo no respondía su teléfono, no dudó en ir hasta su casa. La idea de que algo no andaba bien venía perturbándolo desde los últimos conciertos del Tour de La Felicidad, y llegó hasta el lúgubre parque, pasó corriendo por el sendero que lo llevaba a casa de Dave y notó su maleta y su bajo en su forro. Algo no estaba bien.

Luego, notó que una pequeña luz se producía desde la parte más oscura del parque, pero no parecía haber nadie a esa hora, así que se apresuró para saber qué ocurría allí. Al llegar, la luz se extinguió y quedaba solo la tenue luna menguante de la época haciendo frente a la oscuridad. Al girar, vio una sombra en el suelo, a la que se acercó y pronto notó que era su amigo Dave. Su pulso casi se detuvo al ver el estado en que se encontraba: degollado, sangrante, sus ojos abiertos y sonrisa de par en par por todo su rostro. De inmediato escaparon sus lágrimas de rabia y tristeza; perdía a su amigo de casi toda su vida, del momento más feliz que nunca había tenido.

Marcelo sintió un olor a canela en su rostro, acompañado de la madera de su batería y el olor a menta de su padre, un dentista desde hacía más de 25 años. Nunca había tenido la oportunidad de sentir esos tres aromas en particular, y estando juntos, por lo que su llanto se detuvo unos instantes ante el cuerpo de Dave. Trató de descifrar la procedencia de ese olor y luego vio algo en la mano izquierda de su compañero de banda: era la papeleta blanca, que tenía una inscripción en el centro. Marcelo trató de mover con algo de torpeza el dedo pulgar de su compañero, el mismo con el que tocaba el bajo...


Tenía escrito lo siguiente: "¡Marcelo! ¡Be Happy!"

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